Bautizada como Catalina Benincasa, pertenecía a una familia de la clase media-baja de la sociedad, compuesta básicamente por fontaneros y notarios, conocida como "la fiesta de los doce", quienes entre una revolución y otra, gobernaron en la república de Siena desde 1355 a 1368.
Sus hermanos la apodaron como Eufrosina. Catalina no tuvo una educación formal; desde temprana edad mostró su gusto por la soledad y la oración, y siendo niña todavía, a la edad de siete años, se consagró a la mortificación e hizo voto de castidad. A los doce años sus inadvertidos padres comenzaron a hacer planes de matrimonio para Catalina, pero ella reaccionó cortándose todo su cabello y encerrándose, con un velo sobre su cabeza. Con objeto de persuadirla, sus padres la obligaron a realizar fatigosas tareas domésticas, sin embargo Catalina se encerró más en sí misma, aún más convencida. Sólo un evento inusual, una paloma que se posó en la cabeza de Catalina mientras oraba, convenció a Jacobo de la sincera vocación de su hija.
A los dieciocho años tomó el hábito de La orden Tercera de Santo Domingo, y fue de todos modos probada su vocación para la Iglesia. Se sometía al cilicio (hoy visible en la iglesia de Santa Catalina de la Noche, parte del complejo de Santa María de la Escala) y a prolongados períodos de ayuno, sólo alimentada por la Eucaristía. En esta primera fase de su vida, estas prácticas eran llevadas a cabo en solitario...Se retiró luego a la más profunda soledad; pero de allí hubo de sacarla el cisma de los anti-Papas. Apoyó al Papa romano Urbano VI, quién la convocó a Roma donde vivió hasta su muerte el (23 de abril de 1380, a los treinta y tres años). Fue sepultada en la iglesia de Santa María Sopra Minerva en Roma, su cráneo fue llevado a la Iglesia de Santo Domingo de Siena en 1384 y un pie se encuentra en Venecia.
Entre los principales seguidores de Catalina, se encontraban su confesor y biógrafo, posteriormente general de los dominicos, Fray Raimundo de las Viñas, de Capua (fallecido en 1399) y Estefano de Corrado Maconi (fallecido en 1424), quien fue uno de sus secretarios, y se convirtió luego en Prior General de los Cartujos. El libro de Raimundo sobre la vida de Catalina, la "leyenda", fue terminado en 1395. Una segunda versión de la vida de Catalina, el "suplemento", fue escrito unos años después por otro de sus seguidores, Fray Tomás Caffarini (muerto en 1434), quien posteriormente escribió también la "Leyenda Menor", libro que fue traducido al italiano por Estefano Maconi.
Pío II la declaró santa en 1461, Urbano VIII fijó su fiesta en el día 30 de abril y en 1970 se convirtió (junto con santa Teresa de Jesús y Santa Teresita del Niño Jesús) en una de las primeras mujeres elevadas por la Iglesia católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI. En 1999, bajo el pontificado de Juan Pablo II, se convirtió en una de las Santas Patronas de Europa.
miércoles, 10 de junio de 2009
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